La mujer ante los ojos de Dios, y la mentira de Santanás

Durante el fin de semana que pasó, en celebración al día internacional de la mujer, al igual que el día de hoy, 9 de marzo de 2020, se estarán realizando un sin fin de conferencias, marchas, y reuniones de mujeres, donde se exigirá se les otorguen derechos de posición, de no violencia, de poder abortar, de poder elegir su preferencia sexual, y aún más incongruente, el derecho de ser mujer, al mismo tiempo que otras exigen derechos para convertirse en hombre.

Esto me lleva a reflexionar y hacer un alto, preguntarme si en verdad no hemos tenido un lugar digno en este tierra desde la creación, ¿qué es lo que ha pasado? Me remonto a la Historia Bíblica, y la verdad es que nuca hemos estado marginadas, aunque pareciera que sí.

¿Y la mujer?

La mujer siempre ha jugado un papel importante a través de la historia, fuimos dotadas de fe, amor, caridad, sabiduría, justicia, compasión, compañerismo, compromiso, y muchos atributos más que Dios puso en nosotras.

Mirando atrás encontramos a Eva, Sara, Ana, Rut, Esther, Débora, Abigail, Rahab, María, Febe, Loida, Eunice, y muchas otras protagonistas que supieron recorrer el camino trazado en la historia del plan de Dios, sin embargo el susurro de Satanás persiste hasta nuestros tiempos (Génesis 3:1-6), haciéndonos creer que podemos estar por encima de Dios mismo, quien nos hizo.

No estamos en una lucha de jerarquías.

Hoy te invito a reflexionar por un instante si eso es verdad, recordemos que el enemigo busca hacernos caer a través de la mentira, una que sigilosamente, nos puede envolver en esta ideología actual, siguiendo las corrientes de este mundo, y no en la piedad según Cristo. Satanás vino para hurtar, matar y destruir (Juan 10:10), destruir nuestras familias, nuestros hogares, nuestras iglesias, nuestra sociedad. Enfoquémonos en lo urgente, que es dirigir nuestras vidas siempre hacia la Cruz, sabiendo que somos de gran valía ante nuestro Dios; que no somos inferiores, pero que tampoco estamos en una lucha de jerarquías, porque toda autoridad es puesta por Dios.

Tenemos una gran responsabilidad como mujeres, para con Dios, para con nuestras familias, y la sociedad a la que pertenecemos. Es necesario que pongamos los ojos en Cristo y escuchemos su voz, pues somos de Él y para Él; solo así aprenderemos a distinguir el susurro del enemigo que nos quiere ver caer.

Hoy se agradecida y alégrate de haber sido hecha a su imagen y semejanza, y aún más, que en su inmenso amor, hemos sido perdonadas a través de la muerte de Nuestro Señor Jesucristo.

Lupita Melo es miembro de la Iglesia Bautista Dios Proveerá en Tulancingo, Hgo. Sirve como Directora del Instituto de Educación Cristiana Sinaí en Toluca, Estado de México. Vive con su esposo Arturo, y tienen dos hijos, Fernanda y Rodrigo.

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