La importancia de la preparación secular y teológica, y su impacto ministerial

 

En su libro “Avergonzados del evangelio” John MacArthur escribe lo siguiente: “Demasiadas personas que han acogido la tendencia de dar gusto al consumidor no se han detenido a pensar cuán incompatible es con la teología bíblica verdadera”, y queramos aceptarlo o no, nuestras iglesias actualmente están decayendo a causa de cristianos y sobre todo lideres que a falta de preparación, intentan atraer la atención de la gente y ganar adeptos por medio de dar a la gente lo que la gente quiere, dejando a un lado la predicación y confrontación directa con el pecado y con el pecador.

¿La razón? Entre las muchas que puede haber, la más grande sin lugar a dudas, es la carencia de conocimiento doctrinal y teológico, acompañado de una mala preparación secular. Estos elementos en conjunto, llevan al evangelio a ser menospreciado entre la sociedad. Por lo tanto, las personas a las que “alcanzamos” son personas que pueden sucumbir ante una presentación minúscula y pobre del evangelio.

Una mala práctica siempre surge de un mal conocimiento, y lamentablemente muchas iglesias, pastores, y cristianos en general están recurriendo más a una serie de atracciones y consumibles sociales, que al estudio, preparación, y predicación concreta de la palabra de Dios.

Por ello, el propósito de este artículo, es hacer una reflexión de nuestros ministerios, un auto análisis de nuestro desempeño en el campo, e incentivar a cada cristiano a preparase cada vez más, tanto en lo secular como en lo teológico.

La preparación secular y su impacto ministerial.

“Ah ¿entonces eres un fanático?”—me dijo Edgar.

Antes de dedicar mi vida al estudio de la Palabra de Dios, yo tenía la intención de ser un abogado prestigioso. Fui a una universidad donde hice varias amistades; sin embargo al dejar la carrea de leyes y meses después ponerme en contacto con algunos de esos “viejos amigos” de la universidad, me encontré con este recibimiento: ¿entonces eres un fanático?, pero ¿para eso se estudia?

Este suceso me hizo reflexionar en cómo nuestra sociedad ve al cristiano, como un ignorante, inculto, y falto de preparación. Lo lamentable es que el cristiano es aquel que muchas veces propicia esta clase de declaraciones.

«Dios  prepara al cristiano en diferentes áreas, y nos da la oportunidad de poderle servir mejor a través de nuestros conocimientos.»

La Biblia nos presenta varios ejemplos de personas que estaban directamente relacionadas con el ministerio, y que de igual forma tenían conocimientos y habilidades que habían adquirido de manera secular. Uno de mis personajes favoritos es Lucas, quién además de ser un excelente siervo de Dios, tenía conocimientos de medicina (Col. 4:14), lo cual favoreció mucho a Pablo durante sus viajes. Pensémoslo por un instante ¡Dios sabía que Pablo iba a necesitar un Lucas en su trayecto como apóstol! entre caídas, golpes, enfermedades, y demás experiencias físicas que tuvo que pasar Pablo, seguramente fue un alivio para él saber que Lucas estaba ahí para ayudarle.

Dios  prepara al cristiano en diferentes áreas, y nos da la oportunidad de poderle servir mejor a través de nuestros conocimientos. Pensar que las iglesias necesitan abogados para sobrellevar sus situaciones legales, médicos para atención de los hermanos, o incluso incurrir en ministerios como brigadas médicas, maestros y pedagogos que desarrollen nuevos recursos de discipulado o literatura; vaya, hay tantas áreas en las que el cristiano preparado puede incursionar, y cuánto estamos desaprovechando.

La preparación teológica y su impacto ministerial

“En muchos casos, estos pastores no están mintiendo intencionalmente sino simplemente diciendo lo que creen que es verdad, repitiendo los clichés que han escuchado a lo largo de sus vidas”

Esta es la opinión de Cole Brown respecto a ciertos falacias que los pastores (mal preparados) se han encargado de hacer creer a la gente. Y por mas que nos cueste admitirlo, la sociedad está cada vez más preparada; el internet y las redes sociales proveen cada vez más herramientas de información y preparación, y esto no excluye al segmento religioso. Por lo que muchos pastores y lideres espirituales han recurrido a otros elementos de atracción de masas, en vez de la preparación personal en cuestión doctrinal y la predicación fiel de las Escrituras.

Es mas fácil poner una plataforma y subir a un grupo de música cristiana juvenil, regalar algo, u ofrecer alguna forma de entretenimiento actual, para atraer la atención de la gente; que tomar una hora de discipulado con alguien que seguramente me atacará con diferentes dudas y preguntas. La Biblia por otra parte insta al cristiano a prepararse, ¡y debemos honrar a Dios por medio de alistarnos para presentar esa defensa de la fe ante todo aquel que nos pregunte por qué creemos lo que creemos! (1ª Ped. 3:15).

Por tanto, no menospreciemos la preparación doctrinal, ya que son las verdades bíblicas aquellas que nos llevan a una practica sana y fiel del ministerio, pero sobre todo somete nuestra voluntad a la de Dios.


“¡Me invitaron a que examinara intelectualmente las afirmaciones de Jesús como Hijo de Dios!…pensé que era una farsa…El resultado fue que hallé hechos históricos y evidencias respecto de Jesucristo que jamás me había imaginado que existieran”.

Josh McDowell reconoció después de una vida de  rechazo  a la fe,  que Jesucristo era no solo real, sino alguien en quien  valía la pena creer. De igual forma, hay muchas personas que están en espera de alguien que les presente el Evangelio, uno completo y real, no solo una vaga idea del Evangelio; uno que les presente a Jesús en todo su esplendor, y que confirme que solo Él es merecedor de toda la gloria. Para ello necesitamos capacitarnos, alistarnos, y tener en nuestro corazón el deseo de poner en alto el nombre de Jesús.

No me mal entiendas, comprendo que no todos tienen acceso a recursos como internet, escuelas, o títulos profesionales, y comprendo que no todos los cristianos tienen a su alcance los mismos recursos para prepararse; que al final lo único que tienen a la mano es su Biblia y su corazón ferviente por Dios. ¿Es suficiente? Déjame decirte que sí. Así que al tener un corazón dispuesto y ferviente por Dios, por Jesús y su Evangelio, pide entonces que seas lleno del Espíritu Santo, que sea Él quien te guíe y capacite para presentar una cada vez mejor defensa del Evangelio. Estudia su Palabra, investiga en la medida de tus posibilidades y capacidades, lee todo lo que puedas y tengas al alcance, pide apoyo de pastores y maestros de confianza, y exalta a Jesús en cada área de tu estudio y preparación. Salomón dijo: «Todo lo que te viniere a la mano para hacer, hazlo según tus fuerzas» (Ec. 9:10) y esto incluye tu estudio y dedicación. No importa si son muchos o pocos los recursos a tu alcance, pero sean cuales sean, dedícate y esfuérzate, Jesús lo merece.

Finalmente, recuerdo una conversación que tuvimos con uno de mis maestros de la Universidad, el hermano Mateo Bixby. Unas semanas antes nos había encargado realizar un trabajo de investigación y debíamos poner una especial atención en el formato de entrega, para lo cual uno de mis compañeros preguntó el por qué era tan importante el formato, si al final lo que más importaba era el contenido, a lo que el hermano Mateo contestó: «se que puede parecer exagerado, pero buscamos la excelencia, porque adoramos a un Dios excelente». Es cierto, adoramos a un Dios de excelencia, y por ello el cristiano debe prepararse, porque servimos a un Dios real, vivo y verdadero, y debemos representarle con  la dignidad que merece.

 

Rodrigo Valdespino es Licenciado en Teología, y pastor de la Iglesia Bautista Dios Proveerá en Tulancingo, Hidalgo. Actualmente cursa una maestría en Predicación Expositiva en la Universidad Cristiana de las Américas.

 


 

BIBLIOGRAFÍA

Brown, Cole. Las mentiras que me dijo mi pastor (Portland Oregon: Humble Beast Publishing, 2017), 13

MacArthur, F. John. Avergonzados del evangelio (Grand Rapids, Michigan:  Portavoz, 2001), 71

McDowell, Josh. Evidencia que exige un veredicto (Miami, Florida: Vida, 1982), 363

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